VENEZUELA, MÁS POBREZA Y MENOS DEMOCRACIA.
Venezuela atraviesa una profunda crisis social y económica que amenaza la paz y la estabilidad del país.
En medio de un creciente deterioro de la calidad de vida y una agudización crónica de los problemas de la población, el régimen concentra sus esfuerzos en una agenda política dirigida a hostigar la disidencia, vulnerar derechos constitucionales, reducir los espacios democráticos, centralizar el poder e imponer un proyecto hegemónico.
Podemos afirmar, que en Venezuela existe un régimen autoritario, que preserva algunas formalidades democráticas y que ha decidido utilizar las instituciones del estado para acabar con la democracia y cubanizar el país.
La implantación del "Socialismo del Siglo XXI" ha servido para reivindicar experiencias fracasadas asociadas a políticas primitivas y anacrónicas practicadas por regímenes autoritarios que han fracasado a lo largo de la historia de la humanidad.
La destrucción de la economía, el acoso permanente a medios de comunicación, empresas, la iglesia, los sindicatos, los gremios. La implantación de la lucha política entendida como el enfrentamiento entre "pobres y ricos", ha llevado al gobierno a concentrar todo el poder en sus manos con el propósito de construir un "nuevo Estado", sustentado en un partido único, la imposición de una ideología oficial, hegemonizar la información, demoler las instituciones de la República, acabar con el equilibrio de poderes y someter el país a la voluntad de Hugo Chávez.
Este esquema esta sustentado por un gobierno ineficiente, corrupto y despilfarrador, compuesto por una elite cívico-militar que se ha hecho dueña de súbitas riquezas que han surgido amparadas por el régimen.
"Mas Pobreza y menos Democracia" es una frase que expresa claramente la realidad del país después de once años de gobierno chavista, el cual no se ha diferenciado del pasado que pretende sustituir. La restauración e implantación de lo peor de IV República es un signo inequívoco del gobierno que preside Hugo Chávez Frías.
LA LUCHA DEMOCRATICA.
Los sectores democráticos hemos utilizado distintas políticas y estrategias a lo largo de estos once años de confrontación. El 11 de Abril, el paro, el referéndum revocatorio, las elecciones regionales, la abstención, las elecciones del 2006 y 2008, los referéndos del 2007 y 2009 han sido expresión de las marchas y contramarchas que se han producido a lo largo de ese período.
Mas allá, de evaluar cada momento en particular, queremos es destacar la carencia de un pensamiento estratégico que vaya más allá de lo coyuntural y que pueda diseñar políticas y formas de organización que permitan actuar en el mediano y largo plazo.
Pese al desgaste y los cambios operados en la correlación de fuerzas, el régimen se sigue beneficiando de las debilidades de quienes se le oponen.
La dispersión, el divorcio entre la masa opositora y quienes aspiran representarla, las pugnas por el liderazgo, la exclusión, la tendencia restauradora, la debilidad del vínculos con los sectores populares, el sectarismo, entre otras, se suman a la carencia -como ya señalamos- de una visión estratégica compartida. En resumen, carecemos de una dirección política capaz de diseñar un plan para derrotar a Chávez.
Igualmente podríamos decir, que las políticas adoptadas por una parte importante de la oposición, frente a las elecciones del 26 de Septiembre, repiten los viejos errores presagiando un resultado electoral incierto.
UNIDAD NACIONAL POR UNA NUEVA MAYORÍA.
Contra la Exclusión y la Pobreza.
En defensa de la Constitución y la democracia.
La política electoral en el campo opositor para el 26S, dio pie a un importante debate político, en el que ideas como las primarias, la tarjeta única, la necesidad de producir importantes rectificaciones y poder construir una alternativa que expresara la unidad nacional frente al régimen, tuvieron una amplia expresión. Estas proposiciones no pudieron concretarse en un movimiento político que pudiera defenderlas con fuerza. Sin embargo, este bloque de planteamientos tiene plena vigencia frente al 26S y los procesos políticos y sociales que vive el país, en la perspectiva de motorizar un amplio encuentro de factores políticos, sociales, gremiales, sociedad civil, y personalidades que asumamos la responsabilidad de construir una alternativa amplia, integradora, que trascienda las fronteras partidistas y sea una expresión real de unidad nacional. Es decir, nos referimos a una alternativa unitaria capaz de construir un movimiento plural, incluyente, democrático, capaz de romper la polarización y cohesionar al país. Que coloque en el centro de su acción la lucha contra la pobreza y la exclusión social. La defensa de la Constitución y la democracia.
Construir una NUEVA MAYORÍA democrática supone una Política en la cual el encuentro con otras fuerzas de la sociedad, este precedido de un grupo de definiciones propias y la necesidad de una estructura organizativa que le de soporte a un escenario o instancia amplia que incluya a los partidos pero trascienda sus limitaciones naturales e integre a diversos factores, grupos e individualidades de la sociedad venezolana. La vida nos ha demostrado que no bastan “buenas intenciones”, sino que es necesario apoyar estas con un proyecto y una organización construida a partir de un vasto encuentro en el campo democrático entre quienes compartan la idea de propiciar un centro amplio de dirección política.
El diseño de una estrategia para derrotar a Chávez, obliga a tomar decisiones que implican:
+ Desmontar la polarización como estrategia que favorece al oficialismo.
+ Reducir drásticamente la abstención.
+ Dotarnos de un proyecto político y una organización amplia que garantice la participación de la sociedad, utilizando las Primarias y la Tarjeta Única como sus principales instrumentos de participación electoral, garantizando la igualdad de oportunidades y la equidad que debe caracterizar a una competencia democrática.
+ Que tenga una amplia política de alianzas, capaz de integrar la sociedad con las disidencias chavistas y opositoras.
Esta Nueva Mayoría Democrática, no debe nacer de la división o de " los desechos" de anteriores experiencias "unitarias", ni pretender sustituirlas. Tiene que crecer y nutrirse de nuevos sectores.
Diseñar un mensaje atractivo, en dialogo abierto con el país, que defina nuestra propuesta, que comunique y permita comprender las ventajas de nuestra amplia alternativa con relación a la actual polarización.
Abrir espacios y apoyarnos en el liderazgo emergente a todos los niveles: Parroquial, Municipal, Regional y Nacional.
Dotarnos de una organización eficiente que permita llegar a todo el país, a su extensa geografía física y su inmensa diversidad social, cultural y humana. Construir esta organización implica definir políticas comunicacionales y financieras adecuadas a la dimensión del esfuerzo propuesto.
En definitiva, se trata de formular una nueva estrategia –trazar una ruta- para los sectores democráticos que construya viabilidad política a una "Nueva Mayoría", sustentada en el reconocimiento de una sociedad plural, democrática, deliberante, participativa, consensual, tolerante, incluyente y cuyo propósito principal sea eliminar las condiciones de desigualdad y superar la pobreza, apoyando este proceso en el trabajo y la educación.
Una "Nueva Mayoría" con claras definiciones estratégicas que le permitan formular y desarrollar una propuesta de largo aliento que tenga como norte el país. Que abandone el “cortoplacismo” y supere intereses subalternos para convertirse en un proyecto político que se alimente del sueño de una gran nación, una Venezuela que nos pertenezca a todos y se sostenga con el esfuerzo de millones de hombres y mujeres. En definitiva, una alternativa propuesta de país, capaz de superar el déficit de los viejos gobiernos, ofrecer un nuevo sueño que juntos podemos hacer realidad. Una “Nueva Mayoría” que devuelva la esperanza a los venezolanos y abra a todos las puertas del futuro.
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